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Así es Viu la Bici, el primer ‘aparcabicis’ de València nacido del crowdfunding

Así es Viu la Bici, el primer ‘aparcabicis’ de València nacido del crowdfunding

Los parkings no volverán a ser lo que eran. Tras una intensa campaña de crowdfunding, Viu la Bici habilita un espacio cerrado y singular en Patraix, que no está pensado para los conductores de coche ni de moto, sino para los ciclistas. Imagina aparcar a pie de calle, y con total seguridad, en tu propia plaza. Es el primer logro de este proyecto entusiasta, que aspira a crear una red de estacionamiento por distintos puntos de València​

Problemas del primer mundo: la bici es más grande que el ascensor. O directamente, el edificio carece de ascensor, y subir con ella a cuestas es una quimera en el día a día. Tal vez vivas en un piso de pocos metros cuadrados. Y puede que la comunidad no disponga de un espacio común para aparcar las bicicletas de los vecinos. ¿Qué puede hacer el ciclista urbano ante la crueldad de sus circunstancias? Pues mantener la calma, porque existen iniciativas con las que consolarse, aunque provengan del capital privado. Viu la Bici acaba de inaugurar el primer ‘aparcabicis’ cerrado y a pie de calle en Patraix.

El local que nos ocupa abrirá al público este mismo mes de marzo. Nos adentramos en sus tripas unas semanas antes de la digestión, cuando todavía se está colocando el rótulo de la fachada, pero ya se ha habilitado el acceso y se han instalado las hileras de anclajes. «Está siendo un proceso lento, pero muy satisfactorio», comenta Ana Piérola, la mitad de Viu la Bici,  junto a su compañero Mauro Attardi. Ambos se han encargado de la búsqueda del local, así como de alquilarlo y acondicionarlo, hasta dar con lo que hoy tentemos delante. Y lo que tenemos es un garaje clásico, junto a la Plaza de Patraix (Calle Churat i Saurí nº4), con 120 m2 de superficie (100 m2 hábiles) y dos espacios bien diferenciados.

Hasta aquí lo convencional; ahora lo revolucionario.

Viu la Bici abrirá este mes junto a la Plaza de Patraix (Calle Churat i Saurí nº4), con 120 m2 de superficie (100 m2 hábiles) y dos espacios bien diferenciados.


El proyecto nació a principios de 2019 por impulso personal de Ana Piérola, matemática de Salamanca, y Mauro Attardi, informático de Milán, que llegaron a la València hace 7 y 5 años respectivamente. Por supuesto, ambos son ciclistas, y de pedaleo diario.

«Comenzaremos con 30 puestos de anclaje para bicicletas», explica Piérola. Son de tipo ‘U’ invertida, como los que podemos encontrar en la calle, y se colocan a lo largo de una hilera, que cumple con la correspondiente separación. Eso en cuanto a la sala principal, pero queda otra. «Para cuando dispongamos de fondos, hemos reservado un espacio donde guardar herramientas y elementos de reparación, un mini taller ‘DIY’ (hazlo tú mismo)», precisan. Su aspiración final es que el local sirva para reunir al colectivo ciclista de València; que se organicen charlas, clases de mecánica y se convierta en el punto de partida de rutas. «Comenzaremos con el aparcamiento, pero iremos creciendo», comentan.

Tras realizar una encuesta entre ciclistas, preguntando a cuánta distancia se desplazarían para aparcar, el resultado fue rotundo: hasta 400 metros. Así que si vives lejos de Patraix, un poco de paciencia, porque el modelo aspira a replicarse en otras zonas de València. «Hemos elegido esta ubicación porque es un barrio vivo y que cada vez atrae a más gente, pero lo ideal es que haya más locales Viu la Bici por la ciudad y que los usuarios puedan entrar en cualquiera con su código de acceso», explican los creadores. Quizá salgas por El Carmen, o tengas que ir a trabajar a Aragón, y allí querrás tener tu espacio. En estas zonas ya se están instalando otras empresas con propuestas similares.

Así funciona

Vale, quiero una plaza, ¿qué tengo que hacer? La página web del colectivo es también la plataforma digital del servicio de aparcamiento. De momento, ofrece información sobre el estado del proyecto y refleja sus avances, además de contar con un blog sobre actualidad ciclista y medio ambiente. Pero en el futuro, solo tendrás que entrar y solicitar un puesto. Para el acceso, cada usuario dispondrá de un código de identificación y de un código de apertura, que deberá introducir en el teclado situado en la entrada del local. Y ya estaría: la persiana mecánica se levanta para que guarezcas tu bicicleta.

Al estar numeradas, las plazas se asignan de manera nominal, y siempre ocupas el mismo lugar, sin que nadie te lo quite. Hay 30 plazas, «pero dependiendo de la demanda, valoraremos el instalar otros puestos de anclaje», promete Mauro. Entre los principales temores de todo ciclista está el robo, que en la calle se perpetra con relativa facilidad. Viu la Bici no ha centrado su discurso en la seguridad, pero lo cierto es que los ‘aparcabicis’ son espacios cerrados donde además hay una cámara de vigilancia que opera 24 horas. Por lógica, también cuentan con un seguro que cubre pérdidas y sustracciones.

Más preguntas, ¿se admiten los patinetes y las bicis eléctricas? «Es complicado, porque los vehículos con batería se rigen por otro tipo de normativas», explica Ana. De hecho, ya han aparecido empresas especializadas en ellos, como Parkinete. Ni qué decir de los métodos de transporte motorizados, que implican instalar salidas de humos. En el caso de las bicicletas, los locales no requieren normativa específica, ya que en su interior no albergan ningún material que lo requiera, Por ello, su adaptación se acoge a la normativa habitual, y la distribución, a la Ordenanza de Movilidad del Ayuntamiento de València.

En cuanto a las tarifas, Viu la Bici ofrece abonos mensuales por 20 euros al mes y las opciones de larga duración con descuento (trimestrales y semestrales). En caso de que finalmente se abran más aparcamientos por la ciudad, y con el fin de que los abonados puedan dejar la bicicleta en cualquiera de ellos, les tocará estudiar cómo adaptar los precios y asignar las plazas de manera cómoda. «Una idea es que haya plazas marcadas para residentes y visitantes», estudian, pese a no tenerlo decidido. Allá donde ellos no lleguen, no descartan establecer «sinergias» con otros espacios de vocación similar.

Cuando arrancaron, había dos empresas en València que ofrecían un servicio parecido: CiaoBike, en Ruzafa, y Bicipoint, en El Carmen, que ejercen como compañías de alquiler, talleres y parkings. Recientemente, también ha nacido una empresa de ‘aparcabicis’ que pisa con fuerza: se trata de Biciparc, con 160 plazas y tres locales (en Benimaclet, La Seu y El Carmen), más otros dos en camino (en Rascanya y El Mercat). La diferencia es la vocación ciudadana, puesto que ni Ana ni Mauro han inventado el servicio como negocio.

Así salió adelante

Desde Viu la Bici han diseñado una infografía que explica su filosofía. Quieren apoyar «la transición hacia una movilidad más sostenible», para lo cual facilitan el uso de la bicicleta y crean aparcamientos al acceso de todos los ciudadanos. Agradecen el crowdfunding y hablan de un modelo autofinanciado, basado en los principios «de la economía social y sin ánimo de lucro», donde los abonos sirven solamente para cubrir los gastos del servicio. «No queremos enriquecernos, porque nosotros ya tenemos nuestro trabajo», afirman.

El proyecto nació a principios de 2019 por impulso personal de Ana Piérola, matemática de Salamanca, y Mauro Attardi, informático de Milán, que llegaron a la urbe hace 7 y 5 años respectivamente. Ambos tienen empleo, y no se consideran emprendedores con una idea de negocio. «Tan solo queríamos devolver a València algo de lo que nos ha dado, aplicando nuestros estudios y conocimientos para ponerlos a disposición de una causa en la que creemos», afirman. Por supuesto, ambos son ciclistas, y de pedaleo diario.

Para arrancar el proyecto, lanzaron una campaña de crowdfunding a través de La Teua Terra, primera plataforma valenciana destinada a recaudar fondos para el impulso de iniciativas medioambientales, ecológicas y sostenibles. Los usuarios tuvieron oportunidad de contribuir desde el 25 de abril al 3 de junio de 2019, coincidiendo con el Día Mundial de la Bicicleta, a cambio de recompensas (camisetas, bolsos, láminas, sesiones de fotos en bici…). Pues bien, si el presupuesto inicial era de 3.700€, se logró la cifra de 4.322€, un 17% más. La cantidad (sin tener en cuenta la tributación) les ha permitido recompensar a los mecenas y cubrir los gastos de apertura del primer ‘aparcabicis’ de Patraix.

«La experiencia de micromecenazgo fue gratificante, pero bastante dura, porque implicó la preparación de la campaña y el seguimiento durante 39 días. Dedicamos muchas horas fuera de nuestros trabajos», recuerdan. Sin embargo, mereció la pena. Ya no solo por la recaudación, sino por el impacto en la prensa. Desde entonces, Mauro ha creado la página web, ha desarrollado el sistema de acceso y la política de abonos, además de la búsqueda y puesta en marcha de los locales; Ana ha generado contenidos gráficos, audiovisuales y de texto para la web, la campaña y las redes sociales.

Ana Piérola, la mitad de Viu la Bici, junto a su compañero Mauro Attardi.

El auténtico desafío es pagar el alquiler mes a mes. «Nuestro objetivo es que no se dispare el precio del espacio, porque tenemos que cubrir los gastos con lo que ganemos de los abonos», calculan. La estimación es que el local actual podrá mantenerse con 20-25 usuarios. A partir de ahí, el resto de beneficios irá en favor de los nuevos servicios, como el taller o las formaciones, además del crecimiento de la red. No se plantean volver a recurrir al micromecenzago, aunque admiten que «las recompensas» tuvieron una muy buena acogida, por lo que no descartan estampar más camisetas y bolsas.

El ciclo-debate

La idea de los ‘aparcabicis’ no es nueva: viene del Norte de Europa. «Todo empezó a raíz de viajar a Holanda el año pasado», contaba Ana. Pero el caso es que estos parking ya existen en otras ciudades españolas, como Madrid, Málaga, Santander o Zaragoza. Y no es de extrañar, si a tendemos a las estadísticas. Según el Barómetro de la Bicicleta 2019, el mayor estudio estatal sobre este medio de transporte, realizado cada dos años por la Red de Ciudades por la Bicicleta (RCxB), la DGT y la FEMP, la bici se usa 2 puntos más que en 2017. De hecho, ha sustituido al coche o la moto en el 40% de desplazamientos. Por ciudades, Albacete es ‘el Ámsterdam de España’, con 190 kilómetros de carril bici.

El caso es que València ha pasado de la nada absoluta a los 40 kilómetros de recorrido en apenas una década, y se espera llegar a los 100. Al concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, el carril bici casi le cuesta el cargo político, porque la apuesta todavía genera un debate virulento, a la par que incomprensible, entre la ciudadanía. Los hay que se quejan del agravio hacia el tráfico rodado. Pero 5.000 usuarios pasan a diario por la zona central del anillo ciclista, en la calle de Xàtiva, que ya es el punto de uso de la bici con más intensidad de Europa del Sur. Quienes transitan por ahí también pagan impuestos.

«València es perfecta para moverse en bicicleta por su clima, porque es prácticamente plana y, ahora también, por su red de carril bici», defienden Piérola y Attardi. «Desplazarse en bici se ha hecho más fácil con la nueva red de carriles, e incluso se están renovando los que estaban mal diseñados (como el de Avenida del Puerto). Pero es en el entorno de algunas grandes avenidas, como Pérez Galdós, donde no se facilita el desplazamiento», lamentan. En opinión de estos dos ciclistas, todavía hay margen de mejora. De un lado, la intermovilidad, que consiste en permitir el transbordo entre los medios de transporte; por otro, la conexión de la red ciclista con el resto de zonas del entorno metropolitano.

Aunque han mantenido conversaciones con la Agencia Municipal de la Bicicleta, resulta curioso que los propios ciudadanos hayan tenido que financiar el proyecto de Ana y Mauro, sin ayuda administrativa que valga. «El año pasado revisamos convocatorias para los proyectos de movilidad urbana, pymes, jóvenes autónomos, confusos innovación…Pero el estado inicial del proyecto no cumplía con los requisitos necesarios», dicen. Habrá que rezar por una red de ‘aparcabicis’ municipales, aunque se ha hablado de habilitar espacios cerrados en las estaciones de metro y de tren para el almacenaje.

Mientras esto suceda, habrá que seguir confiando en la fortaleza de los candados y en las juntas de vecinos. El escenario está cambiando. No habrá stop.

Así aparcan por España

Aparcabicis Up2City, Alcoy

Puestos a hablar de tipologías de aparcabicis urbanos, está el caso de Up2City, que si bien no es un garaje, ofrece altas prestaciones de seguridad. Como ya contamos en este medio, se trata de una empresa de Alcoy, cuya apuesta por distintos modelos sostenibles incluye la instalación de parkings inteligentes para bicicletas. El usuario no solo puede guardar la suya en el interior, sino también alquilar otras, tanto convencionales como eléctricas. Entre las prestaciones, dispone de videovigilancia 24 horas, seguro por pérdida, enchufes para la carga eléctrica y candados inteligentes, que se abren mediante la aplicación PVerde (disponible para Android y para IPhone). Los precios oscilan desde 1€ por aparcamiento diario a 14€ por el abono mensual (24 horas).

Aparcamientos GUBI, en Bilbao y Vitoria

De titularidad pública. Son una suerte de consignas transparentes, pero cerradas, que se sitúan a pie de calle. Permiten almacenar decenas de bicis, y en algunos casos, separan el espacio en compartimentos individuales.

Intercambiadores de Sevilla

También dentro de la red pública, los sevillanos reservan unos espacios específicos en intercambiadores de transporte y estaciones de autobuses. Con capacidad para 90 bicicletas privadas, se permite dejar la bici hasta 5 días hábiles.

Aparcamientos BSM de Barcelona

Dentro de la red de parkings subterráneos que son de titularidad municipal, se reservan entre 20 y 40 plazas de aparcamiento para bicicletas. Están ubicadas cerca del puesto de control, en soportes de rueda, y hay abono mensual.

Biceberg en Zaragoza, Huesca y Vitoria

Aquí una iniciativa privada. Se trata de un aparcamiento automático y subterráneo, pero que recibe y devuelve el ciclo a pie de calle, como un ascensor. También permite guardar otros accesorios, como mochilas o cascos.

Fuente: Manual de Aparcamientos de Bicicletas IDAE (2015), Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

Sobre la firma

Almudena Ortuño

Almudena Ortuño Serrano (Murcia, 1987). Periodista y pirada de la comunicación escrita. Cuento historias, y en consecuencia todo lo demás. He pasado por periódicos como Las Provincias, Levante y Valencia Plaza. También he coordinado los contenidos de revistas en Madrid. Desde hace un tiempo, me dedico a comer y beber como una reina, y luego lo cuento en El Comidista y Guía Hedonista. Colaboro con las marcas haciendo su relato, lo que ahora se llama 'storytelling', y escribo en todos los rincones que me lo permiten.