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FLOTAS DE MOTOS ELÉCTRICAS

Un ejército de dos ruedas para el nuevo mundo

Las cifras no mienten. A consecuencia de la COVID-19, numerosas empresas han ampliado sus flotas de vehículos, y en ellas, se ha impuesto la movilidad eléctrica. Pero si hay una protagonista del acelerón, sin duda es la moto. La rentabilidad en el consumo y las mejoras en sus prestaciones han logrado convencer a empresas y organismos sobre los beneficios de apostar por la sostenibilidad. Hablamos con marcas que hacen más respetuoso el reparto, el delivery y los servicios públicos

Un reportaje de

La repartidora que te entregó el paquete de esta mañana llegó en moto. Seguro que el policía local que acaba de multarte, también. El chico que trajo la cena todavía llevaba el casco en la mano. Y para que esa carta cruzara todas las trincheras, hubo combatientes de dos ruedas que cargaron con el saco.

En un mundo donde el reparto gana cada vez más presencia, en especial tras la crisis de la COVID-19, que ha disparado las compras por Internet y el delivery de comida, las motos vuelven a ser un vehículo de salvación. Son adecuadas para los viajes unipersonales y ofrecen flexibilidad en los desplazamientos urgentes. Además, podrían convertirse en el espaldarazo definitivo hacia la movilidad sostenible, ya que cada vez hay más modelos eléctricos y para todo tipo de empresas.

La industria de las motocicletas eléctricas ha ganado en madurez y, en el último lustro, ha mejorado sus prestaciones. Los vehículos son más autónomos, gozan de mejor tecnología y disponen de otros recursos para transportar las mercancías —modulares, por ejemplo—.

Según la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (Anesdor), en 2020 se registraron un total de 12.225 matriculaciones de este tipo de vehículos (6.719 motos y 5.506 ciclomotores). Esto significa que las motocicletas eléctricas crecieron un 67% con respecto al año anterior y alcanzaron un 6% de cuota de mercado, convirtiéndose en el vehículo eléctrico puro con mayor penetración Aunque la mayor parte fue destinada al renting de empresas, la venta entre particulares experimentó un crecimiento del 153%.

Las motocicletas eléctricas crecieronun 67% con respecto al año anterior y alcanzaron un 6% de cuota de mercado, convirtiéndose en el vehículo eléctrico puro con mayor penetración

Según el IX Estudio de Españoles ante la Nueva Movilidad, elaborado por el Centro de Demoscopia de Movilidad, el 73% de ciudadanos y gestores consultados apuesta por la electrificación de vehículos y flotas antes de 2030. Los factores decisivos para el cambio son la rentabilidad y la autonomía, que hasta la fecha habían frenado a los clientes, pero cada vez están consiguiendo mejores resultados.

Los expertos también creen que la recopilación de datos actuará como palanca hacia la movilidad eléctrica, puesto que las empresas podrán mejorar sus cálculos -distancias recorridas, consumo de combustible o prevención de averías-, y los organismos públicos podrán tomar las decisiones adecuadas para reducir la huella de carbono y planificar ciudades bajo criterio de mayor eficiencia. Con menos atascos y emisiones; más limpias y sostenibles.

Cooltra y el delivery

Cooltra, la empresa de alquiler de motocicletas más grande de España, ha apostado por la movilidad sostenible desde su arranque, en 2012. «Al principio fue complicado, porque los vehículos no eran ni mucho menos perfectos, pero desde 2019, el eléctrico ha crecido exponencialmente», admite Damián Martín, director de Movilidad Eléctrica y del área B2B. En 2020 la compañía reforzó considerablemente su liderazgo en cuanto a renting de vehículos de dos ruedas para empresas, instituciones y autónomos. A día de hoy, cuenta con una flota de más de 3.000 motos alquiladas en España y un total de 5.000 en Europa (Francia, Italia, Portugal, Austria y República Checa), donde la mayoría son eléctricas. De hecho, han pasado de contar con un 27% de flota electrificada en 2018 al 65% en 2021.

Si bien la pandemia de la COVID-19 afectó a los servicios de motosharing, el impacto ha sido muy distinto en el renting para empresas. «El servicio de flotas se ha mantenido, e incluso ha crecido, en los casos de empresas de delivery de comida. También hemos visto cómo empresas e instituciones (ayuntamientos, policías, e-commerce) han ampliado los años de contratación», comenta.

Algunas marcas que utilizan sus vehículos son Burger King, Domino’s Pizza, Prosegur, Eulen, Just Eat o Thyssen Krupp, además de instituciones públicas, como la Policía local de Madrid o los Mossos d’Escuadra. Las razones que justifican este incremento son heterogéneas y van desde las políticas de Responabilidad Social Corporativa (RSC), hasta la diversidad de modelos o -mucho más obvio- el ahorro.

Damián Martín, director de Movilidad Eléctrica y del área B2B de Cooltra.

«Es una realidad que las motos eléctricas tienen un precio superior que las de motor, pero cuando se utilizan para realizar muchos desplazamientos, el TCO (coste total de uso) es menor por el ahorro del combustible», afirma Martín. Otro aspecto que valoran las empresas, sobre todo en el caso del delivery, es el bienestar del trabajador en épocas de calor, ya que con el motor se pasa peor. Y por último, también está el acceso a los centros urbanos que tienen restricciones ambientales, como sucedía con el maletrecho Madrid Central, que desencadenó una avalancha para sustituir las motos de gasolina. «Fue fenomenal comprobar cómo una política de movilidad de coste 0€ para las arcas públicas arrojaba tantos beneficios para la ciudadanía en términos de contaminación», rememora el directivo, quien apostaría por convertirla «en una medida obligatoria para todos los municipios de más de 25.000 habitantes».

El mundo ha cambiado, también para bien. «Antes teníamos que evangelizar con la moto eléctrica, pero ahora la mayoría de clientes B2B demanda su contratación», afirma. Desde Cooltra, confían en que suceda lo mismo en el mercado de los particulares, donde aún hay barreras de entrada. Por un lado, debido al tema de la carga —aunque han proliferado las motos con batería extraíble—, y por otro, por la dificultad de rentabilizarlas si no son para recorrer muchos kilómetros. «Otro motivo más residual es el famoso viaje a cualquier parte donde la moto eléctrica no llega; viaje que en realidad nunca haces, pero te gusta tener asegurado», concluye Martín.

Las motos eléctricas actuales mantienen autonomías que van desde los 50km hasta los 120km, cuando nos referimos a scooters de 50 y 125cc, y de 80km hasta los 200km, si estamos hablando de motos de media y gran cilindrada.

Nuuk y los carteros

El pasado verano, la compañía vasca Nuuk Mobility Solutions, especializada en vehículos eléctricos ligeros, hacía entrega de las últimas unidades del mayor contrato licitado hasta ahora por un organismo público en España. Correos incorporaba 600 motos eléctricas del modelo Rieju Nuuk Cargopro para el reparto de paquetería de proximidad, adaptadas según las sugerencias de los propios empleados para mejorar su operatividad.

«Todas las ventajas de los vehículos eléctricos ayudan a materializar contratos, pero es mucho más importante el acompañamiento al cliente, el saber escuchar sus necesidades y ofrecerle la solución que precisa de forma integral», explica Ixone Busturia, directora adjunta de la compañía. Por eso, en Nuuk se encargan desde el desarrollo de vehículos específicos, al diseño de la red de recarga, la tecnología de conectividad o el mantenimiento predictivo.

«Entiendo que la pandemia ha llegado a cada empresa en un momento distinto. En nuestro caso, la hemos tenido que ‘obviar’ para seguir con la hoja de ruta establecida», cuenta la portavoz. Esto significa que han seguido firmando contratos nacionales, además de dando el salto al mercado portugués, presentando nuevos vehículos o aprovechado para lanzar la web. En 2020, lograron el respaldo de un fondo de inversión vasco, así que era el momento de crecer.

Fundada en 2017, Nuuk siempre ha contado con el apoyo de Bosch y Rieju, pero su espíritu eléctrico férreo no ha sido fácil de digerir por parte del actual mercado. «Siempre con neutralidad hacia las formas de propulsión no eléctricas, nosotros vislumbramos el vehículo ligero eléctrico como la alternativa más eficiente para la movilidad urbana, aunque conviva con otras tecnologías para otros usos», reivindican.

Nuuk Mobility Solutions - Ixone B usturia junto a Martín Calzada

Ixone Busturia, directora adjunta, y Martín Calzada, director de desarrollo y fundador de Nuuk Mobility Solutions

Según un estudio de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER), el 75% de los vehículos eléctricos se alquilan a empresas, y solo el 25% se dirige a los particulares. «Las compañías siempre hacen un esfuerzo extra por rentabilizar la gestión, máxime cuando empieza a existir una legislación enfocada en ese sentido», explica Busturia.

No obstante, desde Nuuk siguen trabajando en facilitar la transición a todos los niveles, promoviendo la filosofía #eChange, porque todavía hay «mucho desconocimiento y desconfianza». En su opinión, es necesario ‘democratizar’ el vehículo ligero eléctrico, tanto en su compra como en su uso. «En la medida que la red de carga sea sencilla y accesible para todos los usuarios, la implantación tendrá éxito y habrá inversión para otras mejoras», prevén.

Se ha hablado mucho de que las propuestas vinculadas a la economía circular van a ser otro elemento dinamizador en la nueva etapa económica post COVID-19. Es por ello que esta joven empresa quiere impulsar una alianza transversal de firmas tecnológicas que se dediquen a la movilidad eléctrica ligera, con el objetivo de postularse a los fondos europeos NextGeneration EU.

La estrategia es seguir reduciendo materiales para la fabricación de los vehículos, aumentando la eficiencia en toda la cadena de valor o ir hacia el reciclaje —por ejemplo, dando una segunda vida a las baterías o investigando fuentes de energía como el hidrógeno—. El llamamiento se dirige a empresas de toda la cadena, de fabricantes de elementos del tren de potencia, a plataformas de conectividad.

Zero y los policías

Es habitual que se hable de Zero Motorcycles como ‘el Tesla de las motos‘. La firma californiana, con más de una década de presencia en el mercado internacional, es líder en producción y venta de motocicletas eléctricas y powertrain de alta prestaciones. Además, ha acelerado su implantación en España y ha nombrado country manager a Josef Morat. A este apasionado del motor no le han tocado tiempos sencillos, con una pandemia mundial de por medio, que incluso les obligó a paralizar las fábricas y los concesionarios.

Pero en la crisis, también quiere ver oportunidad. «Seguramente la COVID-19 despierte una atención particular hacia los vehículos con bajas emisiones, ya que en las ciudades con altos niveles de contaminación ha habido mayores brotes de infección», reflexiona.

Al trabajar con la tecnología más avanzada, Zero diseña motocicletas eléctricas de alto rendimiento para Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Han cerrado contratos con la Policía, los Bomberos o las flotas de Emergencia Médica, que requieren vehículos de amplio alcance y velocidad superior.

Entre los modelos para estos colectivos, hay motos de razonamiento lógico y polivalente, o una nueva línea más prestacional y de carácter deportivo, aunque siempre se personalizan al máximo dependiendo de las necesidades que les indiquen. «La ventaja de un vehículo eléctrico para patrulla es el menor impacto ergonómico. Al no tener vibraciones, ruido o calor, reduces molestias para el conductor, el trabajo es menos estresante y evitas problemas de salud», argumenta el directivo.

Josef Morat, country manager de Zero Motorcycles

Josef Morat, country manager de Zero Motorcycles

Sin marchas ni embrague, solo queda concentrarse en los operativos. El siglo es esencial en determinadas operaciones antidrogas, de robo o de seguridad; y lo mismo sucede con la capacidad de aceleración y la facilidad de maniobra. En el 90% de los casos, según Zero, la autonomía es más que suficiente y hay una buena red de carga. «Pero nada de esto tendría sentido sin la vertiente ambiental.

La ausencia del tubo de escape es clave en una labor que se realiza de manera diaria, por lo que está obteniendo una muy buena acogida por parte de los organismos públicos y de la propia ciudadanía», garantiza Morat. La interacción con el ciudadano es menos ‘violenta’ sin ruido ni emisiones, lo que también facilita el tránsito de los agentes por las áreas peatonales cuando así se requiere.

¿Hablamos de dinero? Dice el responsable de la firma que, con un coste de ‘carburante’ de 0,01€/km y un sistema de transmisión sin mantenimiento, «el gasto es mucho más reducido. Una flota de patrullaje de Zero ofrece a organismos o agencias la posibilidad de ahorrar, al tiempo que ganan una ventaja táctica». Pese a que los vehículos eléctricos siguen teniendo un precio superior a los convencionales, él nunca diría que son ‘más caros’.

«Ciertamente son más costosos, porque tienen más tecnología aplicada. En el caso de los vehículos térmicos, hablamos de una tecnología que lleva 100 años y que se ha amortizado ampliamente. Pero aquí hablamos de una tecnología recién desarrollada y donde hay mucho espacio para mejorar», es su planteamiento. «Además, cuantos más kilómetros hago, menos cuesta: exactamente al revés que un vehículo térmico», concluye.

Silence y los repartidores

Pequeño y gran comercio. Desde hace nueve años, Silence diseña, desarrolla y fabrica scooters eléctricos y battery packs con tecnología propia, que luego distribuye mediante su extensa red de ventas en más de 30 países. Pero la empresa catalana, que fue fundada por Carlos Sotelo, ex piloto del Dakar, asegura que su principal objetivo es «mejorar la calidad de vida en las ciudades y acelerar el cambio hacia una modelo de movilidad urbana sostenible». Y por ello, se ha centrado en establecer acuerdos comerciales con los las pequeñas y grandes empresas que quieran repartir sus productos y organizarse de manera 100% sostenible.

Entre sus clientes, marcas como Acciona, Seat, Telepizza, Ara Vinc o Grupo Zena, y organismos como el Ayuntamientos de Madrid o de Barcelona.

«Nuestra idea era utilizar la moto para todo lo que es cercanía. Hacer más cómodas las rutas de los transportes clásicos, reducir los tiempos de entrega de los pedidos online y dar un servicio diferenciador», cuenta Manu Fernández, gerente de MediaMarkt Girona, empresa con la que Silence firmó un acuerdo a finales del año pasado. Podría decirse que ha sido un ejercicio provechoso para la compañía, que a pesar de que clausurar la fábrica durante dos meses enteros, ha incrementado sus ventas un 17,2% con respecto al año anterior.

Antonio Muniente, director de comunicación de la firma, cree que la pandemia «ha acelerado la transformación de la movilidad» y que la gente está «más concienciada de la necesidad de las emisiones cero y el transporte individual». «Esta situación nos ha permitido ver cómo serían las ciudades si no hubiera contaminación y ruido», afirma.

Volviendo a las empresas, uno de los motivos principales para apostar por la movilidad eléctrica es la RSC, así como garantizarse el acceso a las zonas de bajas emisiones, que prevén cada vez más frecuentes en España. No obstante, Muniente recuerda que pasarse al vehículo eléctrico «también representa un ahorro».

A nivel de combustible, la Silence S01 permite recorrer 100km reales pagando entre 0,60 € y 0,75€, mientras que el mismo recorrido con una moto de gasolina requeriría entre 6€ y 8€. Y al no generar emisiones contaminantes, se reduce el impuesto municipal de circulación. «Por lo tanto, siempre hay retorno en el precio que pagas cuando compras el vehículo, que es más elevado. Pero calculamos que un motorista de Silence recupera su inversión en 3 años», asegura.

Vamos con un último desvío en el camino. El Plan MOVES 2020, impulsado desde el Ministerio para la Transición Ecológica, incluye ayudas para las motocicletas eléctricas (hasta 750 euros, si su potencia es mayor de 3 kW y su autonomía de más de 70 km), a las que también pueden acogerse las empresas para aumentar sus flotas.

Otra evidencia de que la movilidad eléctrica no tiene marcha atrás y, sobre los vehículos ligeros de dos ruedas, avanza todavía más rápido que con los coches. Así lo demuestran los casos que hemos presentado, relativos a sectores profesionales muy distintos, ya sea mediante la compra, el sharing o el renting.

Así que la pandemia no ha hecho más que acelerar lo que era inevitable y el mercado ya nos venía anunciando: que la sociedad está dispuesta a dejar de escuchar el ruido del motor cada vez que llegue el repartidor de la pizza.