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València instalará una docena de puntos de recarga en farolas

València instalará una docena de puntos de recarga en farolas

El Ayuntamiento de Valencia ha comenzado la instalación de una docena de puntos de recarga para vehículos eléctricos en farolas del alumbrado público. Se trata de una actuación piloto denominada Humble Lamp Post, dotada con un presupuesto total de 30mil euros, con las que se estudia la viabilidad del sistema en toda la ciudad.

Este proyecto piloto usa la misma infraestructura y energía de algunas de sus farolas para cargar coches eléctricos. Para ello, se están instalando 12 puntos de recarga en luminarias del alumbrado público de diferentes puntos a fin de monitorizar los resultados para estudiar la viabilidad de implantar el sistema en toda la ciudad.

Tras analizar los distintos dispositivos, el tipo de carga y el ámbito de aplicación, el consistorio ha optado por un modelo atornillado a las farolas con carga semirrápida y de gestión mixta. Se instalarán en tándems y constarán de una toma, por lo que cada farola contará con dos puntos de recarga. Asimismo, se dispondrán dos plazas de aparcamientos en las que podrán aparcar mientras realizan la recarga los usuarios con vehículos eléctricos o híbridos eléctricos enchufables. La Comisión Europea aportará 18.000 euros en un presupuesto total que alcanza los 29.998,80 euros (IVA incluido).

Ubicación de los puntos

La calle Amadeu de Savoia (edificio de Tabacalera) tendrá cuatro cargadores en dos farolas y un total de 28 kW de carga simultánea, mientras que las calles Castellonet (edificio de la Junta de Distrito de Trànsits), Santa Rosa (escuela de jardinería), Comte Altea 28 y General San Martín 7, contarán cada una con dos cargadores en una farola, enclavamiento automático de carga nocturna para la desconexión automática y 14 kW de carga simultánea.

Con la iniciativa Humble Lamp Post, el Ayuntamiento de Valencia pretende adquirir a bajo coste una gran cantidad de puntos de recarga, utilizando centros de alumbrado que ya disponen de acometida eléctrica y del resto de infraestructura para el suministro; obtener costes de explotación bajos, pues no se precisa repercutir el término de potencia para garantizar el equilibrio financiero del servicio, y la posibilidad de una adaptación progresiva, a medida que lo exija la demanda.