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Silvia López en su tienda Todobici. Foto: ‘El Flaco’ García Poveda.

De nuevo, un ‘Sin Etiqueta’, la entrevista-cuestionario a personajes movidos que nos dan ideas (o respuestas) rápidas para estos tiempos que van a toda velocidad.

Silvia López es Licenciada en Periodismo por la Universidad de València. En 2012 cambió la redacción y los medios de comunicación por un proyecto personal sobre dos ruedas: Todobici, una tienda y taller de bicicletas ubicada en la parte más marítima de la ciudad de València. López ha vivido en primera persona el auge de la movilidad sostenible en la capital del Turia y cómo esta ha traído pareja un nuevo modelo de ciudad.

En 2020 fue nombrada presidenta de la Asociación de Comerciantes de Poblados Marítimos (ACIPMAR), desde esta plataforma trabaja para mejorar la calidad de vida en el barrio y poco a poco conseguir un vecindario más sostenible. Cuando no tiene un manillar en las manos, tiene las baquetas con las que toca la batería. Y cuando no tiene las baquetas, escribe para contestar a este Sin Etiqueta.

1. Para ti, ¿qué es moverse?

Moverse es conquistar espacios. No importa si es caminando por la ciudad, bailando en una pista de baile o conduciendo por una autopista. La elección de moverse con un vehículo, por un espacio determinado, puede ser un acto revolucionario o la continuidad del poder establecido.

2. ¿Cuál es la historia más extravagante que te ha sucedido como dueña de una tienda y taller de bicicletas?

¡Tenemos tantas historias como para escribir una serie! Este último año post confinamiento ha sido especialmente loco y nos ha dejado momentos surrealistas: El aumento de demanda de bicicletas nuevas, las colas interminables en el taller para reparar bicicletas…

Una de las últimas historias curiosas fue que una cliente portuguesa que estaba de paso en València, se enamoró de una bicicleta que teníamos en la tienda. Llevaba meses en Portugal buscando una bici nueva, pero nos dijo que literalmente, no había bicis en ninguna tienda. Así que como salía muy caro enviarla por correo, tuvimos que meterla en una caja y llevársela al aeropuerto el día que volvía a casa. De esta historia ha salido una amistad ciclista y otra cliente satisfecha.

3. Hay machismo a la hora de circular por la ciudad?

Yo creo que el clásico «vaya, mujer tenía que ser» al ver un coche maniobrando con poca pericia se ha quedado desfasado. Más que machismo, en València hay clasismo en la circulación vial. Cuando me muevo en bici siempre he sentido que molestaba por ir despacio, pero al sacarme el carnet de coche, me di cuenta de que podía pararme en cualquier punto de la ciudad con mi coche y obstaculizar ridículamente el tráfico sin ningún perjuicio. Aunque te pares en medio de una calle y detengas el tráfico durante cinco minutos, nadie te pitará. La conclusión es que al coche le molesta la bicicleta, no sus iguales de cuatro ruedas, aunque circulen mal o lentos.

4. Una idea rápida para mejorar la movilidad en las ciudades.

Ahora mismo hay muchas personas sabias dándole vueltas a este tema en todas las ciudades del mundo. Las más valientes cierran espacios al coche para abrirlos a los peatones. Una idea rápida para mejorar la movilidad en València sería habilitar parte de la calzada para las bicicletas y hacer una campaña amigable para animar a los usuarios de coche a ir en bicicleta, o por lo menos que respeten a los ciclistas. ¡Hace falta mucha educación vial!

5. Carrilistas frente a calzadistas. Y tú, ¿de qué corriente eres para circular con la bici?

¡De la que me venga mejor! La verdad que voy más a gusto pedaleando por calles con poco tráfico que por algunos carriles bici en los que se cruzan muchos peatones. Lo que siempre me ha gustado de la bicicleta es su versatilidad, así que pedaleo por el camino más directo a mi destino y por donde me siento más segura.

6. ¿Qué haces ante un insulto de un/una peatón respecto a un/a ciclista? ¿Y de un conductor/a de vehículo privado?

Bueno, el autocontrol es un arte. Ya me conozco los puntos negros donde sé que me juego un rapapolvo, pero normalmente los ignoro. Antes me enfadaba mucho con los conductores maleducados y les contestaba, pero últimamente incluso me aparto y les dejo pasar.

7. ¿Cuál es la peor ciudad respecto a la movilidad en la que has estado?

La ciudad más incómoda para pedalear en la que me he movido ha sido Lima, Perú, cuando fui al Foro Mundial de la Bicicleta en 2018. Tienen en el centro de la ciudad una ciclovía de ensueño larguísima y el paseo marítimo de Miraflores es una belleza, pero una vez sales de estos itinerarios, te juegas el pellejo. Además, después de varios días pedaleando por Lima empiezas a sufrir una tos terrible por la contaminación tan alta que sufre la ciudad.

8. Una película / libro / canción sobre andar o ir en bici.

Me encanta Bike de Pink Floyd del disco The Piper at the Gates of Dawn de 1967, transmite la sensación de alegría y despreocupación que para mí es pedalear. Además tiene un punto ácido lisérgico, que después de nueve años trabajando entre ciclistas, creo que todos los que pedaleamos a veces tenemos ese punto freak.

9. ¿Usas el coche? ¿Te sientes mal por ello?

En mis desplazamientos diarios urbanos utilizo la bicicleta, pero es verdad que para trayectos más largos o en ocasiones cuando tengo que transportar material (ciclista o de mi banda de música) no dudo en usar el coche. Si elijo el coche por pereza sí me siento un poco culpable. Hace años viví una temporada en el Puig y aunque intenté encontrar alternativas, es verdad que dependía del coche al 100%. Por eso decidí volver a la ciudad, para poder ir en bici a trabajar y volver a sentirme en armonía conmigo misma.

10. Un pronóstico para la movilidad del futuro

A mi pesar, el futuro pasa por electrificar toda la movilidad. En mi mundo ideal la solución es reducir drásticamente el uso personal del automóvil y favorecer la bicicleta, las cargobike y el transporte público de calidad. Que el coche deje de ser una necesidad si vives fuera de la ciudad. Creo que es la única solución real a la contaminación. Sin embargo, este es un mal negocio para empresas automovilísticas y de infraestructuras, que al final son las que gozan de mayores presupuestos y tienen los lobbies más poderosos.

No estoy en contra de los vehículos eléctricos, pero creo que a la larga son un problema grave, ya que las baterías y motores son muy costosas de fabricar, necesitan muchas materias primas y luego su vida útil es limitada y todavía el reciclaje de estas piezas tiene un coste medioambiental altísimo.

Sobre la firma

Lidia Caro

Lidia Caro Leal (València, 1990). Me gusta decir que soy plumilla, más que periodista. He trabajado en publicidad y comunicación corporativa dentro de agencias y marcas de Madrid y València. Por un fortuito capricho del destino, en los últimos años me he ido deslizando al periodismo gastronómico y cultural, sobre todo, a la crónica social y urbana. Colaboro habitualmente con Guía Hedonista y trato de firmar el mayor número posible de artículos en revistas especializadas que publican en papel.