Seleccionar página

Anuncio

Sergio Mendoza

Sergio Mendoza

Cuarto capítulo de ‘Sin Etiqueta’, la entrevista-cuestionario a personajes acelerados que nos dan ideas y respuestas movidas para la actualidad

Sergio Mendoza tiene un coche y dos bicis que juntos suman algo más de 100 años. Tiene menos de 40 años y más de 35. «Adopté mi primera bici en valencia en 2005. Mi abuelo pensó que era un retroceso social para la familia. Mi abuela defendió mi derecho a elegir la bici pero a solas me dió dinero para gasolina».

Es ex diseñador. El Observatorio y El Astrónomo —restaurantes—, El Almacén de Patraix —tienda de productos a granel y colmado— y De Fulanito y Menganito —floristería— son sus proyectos actuales. También es el creador de WAO Bike Stand, una solución de para aparcar la bicicleta en interiores.

1. Para ti, ¿qué implica moverse?

Pereza. Me cuesta. Necesito encontrar la motivación en el destino o en el camino. Puede ser disfrutando del viaje, la compañía, el paisaje. Aunque sea ir a por el pan: me cuesta salir de casa, pero soy de los que coge el camino largo si me gusta más.

2. ¿Cuál es la historia más loca que te ha sucedido respecto a la movilidad?

Una vez decidí usar mi bici en una persecución a un ladrón que le había cogido una riñonera a una clienta de El Observatorio. Me permitió avisar a la policía y seguirlo a una distancia prudencial mientras venían. El problema es que me hacía muy visible y reconocible así que decidí dejar mi bici en la zapatería del barrio.

Terminada la aventura, cuando volví a por la bici el  ̶h̶i̶j̶o̶ ̶d̶e̶ ̶p̶ tío de la zapatería me dijo que no estaba. Que como no tenía que estar allí, pues que se la habían llevado.

La encontré en Wallapop un mes después y en una aventura bastante épica (narrada por stories casi en directo, que tuvo casi diez mil seguidores) conseguí recuperarla. En el juicio meses después confirmé las sospechas de que el de la zapatería había sacado la bici a la calle y la dejó apoyada en un contenedor. Aún no sé porqué no he rayado una bici gigante en los cristales de esa zapatería.

3. Medio de transporte favorito para viajar.

El tren. Nunca hice un interrail y me jode. También me gustaría hacer el transmongoliano.

4. Una idea rápida para mejorar la movilidad en las ciudades.

Quitar los coches oficiales. Si los políticos tuviesen que usar el bus, el metro, el carril bici cada día se les empezarían a ocurrir formas rápidas de mejorarlos.

5. Ser ciclista en vías compartidas con vehículos. ¿Cómo lo llevas?

Bien. Subidón de adrenalina.

6. Motivos por los que no te comprarías un vehículo eléctrico o híbrido.

Por el precio. También el tema chatarra: tengo un mini que tiene 30 años. Creo que el mundo no necesita más basura y los coches nuevos me parecen smartphones con ruedas que difícilmente funcionarán a los diez años.

7. ¿Cuál es la peor ciudad respecto a la movilidad en la que has estado?

Pues diría Venecia, pero por otro lado quizás sea la mejor. Como no hay coches, la gente no los necesita. Así de simple. ¡Pero tampoco hay bicis! La gente camina. Otro ritmo de vida.

8. Una canción para viajar en autobús.

Entre los 19 y los 22 años me recorrí Europa en bus. Nos conocíamos todos e íbamos hablando todo el rato. Me gustaba ser el último en dormirme y escuchaba música en minidisc. Hacía polvo King George de Dover.

9. ¿Tienes malestar moral al pensar en la cantidad de CO2 que generas al desplazarte en transporte no sostenible (coche, avión)? ¿Buscas una forma de compensarlo?

No soy nada consciente del CO2. Vivo más preocupado por la basura. Me angustia pensar en la basura infinita que se genera cada día: envases pero también electrodomésticos, lavadoras o coches.

10. Un pronóstico para la movilidad del futuro

Hace 15 años David Truebridge (El padre, diseñador) dejó de venir anualmente a Domaine de Boisbuchet, donde yo trabajaba en Francia, porque decía que cruzar el planeta en avión (pagado además de sus honorarios por impartir un workshop) le parecía una aberración. En aquel momento me pareció una locura radical de alguien a quien yo tenía mucho respeto. Ahora lo entiendo y me merece más respeto aún. Hemos vivido 20 años en los que cualquiera cogía un avión a cualquier sitio como si fuese normal. El planeta no puede permitirse que tú quieras hacerte un selfie en Machu Picchu. Creo que en 10 años sólo las economías privilegiadas tendrán coche y viajarán en avión.

Sobre la firma

Lidia Caro

Lidia Caro Leal (València, 1990). Me gusta decir que soy plumilla, más que periodista. He trabajado en publicidad y comunicación corporativa dentro de agencias y marcas de Madrid y València. Por un fortuito capricho del destino, en los últimos años me he ido deslizando al periodismo gastronómico y cultural, sobre todo, a la crónica social y urbana. Colaboro habitualmente con Guía Hedonista y trato de firmar el mayor número posible de artículos en revistas especializadas que publican en papel.